
En el mundo empresarial hay pocas verdades absolutas. Quizás «el cliente siempre tiene la razón» y «hay que gastar dinero para ganar dinero» sean dos de ellas. Lo más seguro en los negocios es la incertidumbre. La incertidumbre aumenta a medida que la empresa crece y gestionarla —a través de programas de gestión de riesgos— se convierte en un problema considerablemente complejo. La combinación resultante de personas, procesos y datos implicados en la gestión de riesgos se transforma en un programa multifacético con muchos elementos en constante cambio.
Existen paralelismos entre los programas de gestión de riesgos y otros elementos clave de la empresa moderna, como Recursos Humanos, Finanzas y Ventas y Marketing. Estas funciones aprovechan sistemas de nivel empresarial, como los de gestión de relaciones con los clientes (CRM) y las suites financieras, para gestionar los complejos procesos empresariales relacionados con la gestión de clientes o de las finanzas. Estos sistemas ofrecen una serie de ventajas, entre las que se incluyen una mayor eficiencia y una mejor capacidad de toma de decisiones.
Los sistemas empresariales pueden mejorar la colaboración al proporcionar a los empleados acceso a datos e información compartidos, lo que facilita la comunicación y la interacción entre departamentos. Por ejemplo, un sistema CRM puede proporcionar a los equipos de ventas acceso a datos de marketing, lo que puede ayudarles a desarrollar estrategias de ventas más eficaces. Del mismo modo, una suite financiera puede proporcionar a los directivos de la empresa acceso a datos financieros, lo que puede ayudarles a tomar decisiones financieras mejor fundamentadas.
Ha llegado el momento de considerar una plataforma de gestión de riesgos como un sistema empresarial imprescindible, al igual que una plataforma de recursos humanos o de gestión de relaciones con los clientes (CRM), ya que permite a las organizaciones gestionar sus riesgos de forma integral y eficaz. El enfoque tradicional de gestionar los riesgos de forma aislada ya no es suficiente, ya que no tiene en cuenta la naturaleza interdependiente de los riesgos ni su posible impacto en la organización en su conjunto.
Hay muchas formas en las que un riesgo materializado puede afectar a los resultados financieros, como las multas regulatorias, el deterioro de la reputación y las pérdidas operativas. Es necesario un enfoque integrado de gestión de riesgos para abordar eficazmente estos retos, pero existen complejidades dentro de las organizaciones que deben resolverse. Optimizar una solución al problema implica consolidar las funciones de gestión de riesgos en un único sistema integral capaz de identificar, evaluar y gestionar los riesgos de forma holística. Una plataforma de gestión integrada de riesgos consolida todas las funciones de gestión de riesgos en un único sistema, lo que proporciona una visión holística de los riesgos y de su impacto en la organización.
Para obtener más información sobre cómo la gestión integrada de riesgos se ha convertido en una capacidad empresarial fundamental, lee nuestro informe técnico«Gestión integrada de riesgos: la capacidad empresarial que tu organización necesita».










