
¿Conoces el sketch cómico «¿Quién está en primera?», que popularizaron Abbott y Costello? La trama es la siguiente: Abbott le va nombrando a Costello los jugadores de un equipo de béisbol, pero los nombres de los jugadores crean confusión. Por ejemplo, Costello le pregunta a Abbott: «¿Quién está en primera?». El nombre del jugador de primera base es «Who», por lo que Abbott se limita a responder «sí», lo que confunde a Costello, que pensaba que Abbott no estaba respondiendo a su pregunta. Esto se repite una y otra vez con los nombres inverosímiles y confusos de todos los jugadores del equipo.
Aunque se trata de una situación divertida en el contexto de una comedia, situaciones similares resultan problemáticas para las organizaciones que dependen de una cadena de suministro compleja y extensa o de un ecosistema de terceros, o que forman parte de ellos. Los ecosistemas de terceros pueden parecer a menudo una versión de «Who’s on First» debido a la multitud de actores con funciones cambiantes, por no hablar de las cadenas de suministro en constante evolución.
Las cadenas de suministro son fundamentales para la creación y el flujo satisfactorios de productos, servicios e información relacionada. Existen diferentes tipos de cadenas de suministro en función del sector —comercio minorista, productos de la construcción, sanidad, petróleo y gas, industria de las semillas, tiendas de alimentación y producción maderera—, cada uno con sus propios objetivos y riesgos. La gestión de la cadena de suministro ha evolucionado significativamente, pasando de limitarse a realizar un seguimiento y tratar de gestionar el flujo a sistemas extremadamente complejos que están sujetos a ajustes rápidos en las redes de participantes. La gestión de las cadenas de suministro hoy en día requiere comprender las diversas funciones de los miembros de la cadena, sus interacciones y los modelos de transacción que utilizan. Optimizar estos flujos en cuanto a puntualidad, rendimiento, coste y un sinfín de otros objetivos es una tarea compleja. Si a esto le sumamos una variedad de riesgos propios de la cadena de suministro, se corre el riesgo de que se produzca un caos si no se gestiona de forma eficaz.
Los riesgos relacionados con terceros o con la cadena de suministro suelen incluir previsiones inexactas, déficits o excedentes de producción, la competencia, puntos únicos de fallo a lo largo de la cadena de suministro y otros factores. Los dos últimos años han introducido aún más riesgos en las cadenas de suministro debido a los drásticos cambios en la oferta y la demanda, las interrupciones en la mano de obra, los atascos logísticos y las repercusiones geopolíticas. Todo ello ha dado un giro radical a la modelización tradicional de los riesgos de la cadena de suministro. Además, el creciente impacto de los riesgos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) está llevando a las organizaciones y a sus proveedores a replantearse su impacto en el mundo y a pasar de un enfoque de «no hacer daño» a uno de «hacer el bien». La resiliencia de la cadena de suministro es también un tema que ha cobrado rápidamente relevancia durante la pandemia y que todo el mundo debería considerar seriamente.
Entonces, ¿cómo afrontan las organizaciones la complejidad que suponen sus cadenas de suministro, gestionan eficazmente los riesgos y garantizan la resiliencia? Si volvemos al sketch de Abbott y Costello, se trata, en definitiva, de saber quién está en la primera, la segunda y la tercera base. Una forma de lograrlo es mediante una gestión más eficaz y ágil de los riesgos y la resiliencia de terceros. A continuación, se indican algunos pasos a tener en cuenta:

- Conoce a tus terceros. Desglosa la gran variedad de proveedores con los que cuentas realizando análisis de impacto empresarial y determinando cuáles de tus terceros son más importantes en función de los productos y servicios que respaldan. Esto te permite priorizar a tus proveedores según su importancia crítica. Tus terceros también deben identificar a sus propios terceros (tus «cuartos»), y estos, a su vez, deben hacer lo mismo, y así sucesivamente. Las dependencias pueden ser complejas, pero es fundamental identificarlas y comprenderlas.
- Establece objetivos comunes. La gestión de riesgos y la resiliencia no pueden llevarse a cabo de forma eficaz en compartimentos estancos de la organización con objetivos y enfoques diferentes. Resulta muy difícil gestionar riesgos interrelacionados o desarrollar la resiliencia dentro de tu organización y a lo largo de tu cadena de suministro si no se establece una base común entre tu empresa y tus terceros en cuanto a objetivos, enfoques, etc. Esta base permite que tus equipos internos estén en sintonía y, además, marca el rumbo para que tus proveedores hagan lo mismo.
- Identificar escenarios potencialmente disruptivos. Gestionar el riesgo de la cadena de suministro y crear ecosistemas de terceros resilientes requiere saber qué podría afectar a tu negocio y a tus terceros. Podría tratarse de riesgos o amenazas individuales, pero también de esas «tormentas perfectas» o escenarios disruptivos —una pandemia es el ejemplo perfecto—. Es fundamental identificar estos riesgos, comprender su posible impacto en tu organización y determinar si dicho impacto es aceptable.
- Adopta medidas correctoras. Todo este análisis te permitirá identificar las deficiencias que hay que subsanar: controles que deben implantarse, planes de recuperación que deben elaborarse y someterse a pruebas, y riesgos que deben mitigarse. Estas medidas correctoras representan la mejora necesaria para pasar de tu situación actual a la situación deseada, y deben asignarse a personas responsables, realizar un seguimiento de las mismas, llevarlas a buen término y evaluar sus resultados.
- Supervisa y mide. No se puede mejorar lo que no se mide, por lo que es importante traducir tus metas, tu tolerancia al riesgo y tus objetivos empresariales en indicadores clave de riesgo, resiliencia y rendimiento que puedas seguir, medir y supervisar. Los paneles de control ejecutivos y de programas son herramientas muy útiles para obtener una visión general de tu cadena de suministro en cada nivel de riesgo y resiliencia.
La implantación de medidas eficaces de gestión del riesgo de terceros y de resiliencia, como estas, ayuda a aclarar «quién va en primera», en segunda y en tercera, y te permite marcar un jonrón al aprovechar todo el potencial de tu cadena de suministro para alcanzar tus objetivos empresariales.
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