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El mundo está cada vez más conectado y las organizaciones están más expuestas que nunca a los riesgos y las oportunidades que plantean otras empresas. Las redes de suministro físicas, las comunicaciones digitales y los sistemas empresariales integrados han transformado el panorama de los riesgos. La pandemia nos ha hecho ver a todos la complejidad de las organizaciones modernas y la necesidad de una estrecha coordinación entre departamentos y disciplinas a la hora de responder a una crisis.

La resiliencia operativa ya no puede limitarse únicamente a la función de BC/DR (continuidad del negocio y recuperación ante desastres), que elabora planes de recuperación reactivos a los que solo se recurre en caso de interrupciones poco frecuentes, ya sean de carácter geográfico o informático. Es posible que un plan de continuidad organizativa que defina un proceso de recuperación ante desastres localizado no sea aplicable a una interrupción de carácter global. Además, un problema informático no es solo una incidencia en la red informática de la organización, ya que la infraestructura y los activos físicos están siempre conectados.

La pandemia ha puesto de relieve la necesidad de adoptar una visión holística y plenamente integrada de la gestión de riesgos. Las consecuencias de un riesgo no gestionado para cualquier organización son muy amplias y, a medida que el riesgo sigue aumentando, los directivos y los miembros del consejo de administración se implican cada vez más en las iniciativas de gestión de riesgos. Cada vez son más las organizaciones que han comenzado a integrar la gestión de riesgos en sus operaciones diarias.

El riesgo está cambiando de forma tan drástica en tantos ámbitos que los procesos aislados y manuales dificultan que la información completa llegue rápidamente a las partes interesadas. Incluso las soluciones puntuales más exitosas no harán más que agravar este reto, ya que la información se almacena en distintos lugares y cada departamento la utiliza de forma diferente. Precisamente por eso nuestros clientes valoran tanto la gestión de múltiples dimensiones del riesgo en una única plataforma; de hecho, casi el 80 % de nuestros clientes gestiona múltiples ámbitos de riesgo en Archer.

Una organización que haya adoptado y potenciado plenamente las prácticas y los procesos de gestión integrada de riesgos puede verse obligada a hacer frente a riesgos de terceros que escapan a su control directo. Para descubrir cómo la gestión de proveedores y prestadores de servicios externos puede aumentar la resiliencia operativa e impulsar realmente el crecimiento, descarga nuestro último informe, «El estado de la gestión integrada de riesgos».

Mayor exposición a las interrupciones en la cadena de suministro

La economía global interconectada ha expuesto a un número cada vez mayor de organizaciones a riesgos ajenos a sus ámbitos tradicionales. Aunque una organización haya sido capaz de elaborar y clasificar adecuadamente un plan de continuidad del negocio y recuperación ante desastres (BC/DR) para las innumerables eventualidades que pueden interrumpir sus operaciones, reconocer los riesgos emergentes y pasar rápidamente a la fase de recuperación ante desastres sigue requiriendo que la gestión de riesgos esté profundamente integrada en el marco organizativo.

Las perturbaciones locales y globales han pasado de ser acontecimientos excepcionales a convertirse en algo habitual. A medida que se amplían los perfiles de riesgo de cada vez más organizaciones, la capacidad de gestionar el riesgo de forma continua se vuelve cada vez más fundamental en todos los niveles de las operaciones. Por consiguiente, la gestión de riesgos ha pasado a ser un elemento central para la escala y el alcance de las operaciones.

Hemos constatado que, para muchas organizaciones, anticipar, identificar y gestionar los riesgos se ha convertido en un componente fundamental en todos los niveles operativos. Nuestra experiencia con las organizaciones que utilizan Archer nos permite comprender cómo han respondido estas ante los retos del último año. Más del 60 % de los encuestados en la encuesta RSA Digital Risk de 2020 afirmaron que los programas de gestión integrada de riesgos de sus empresas eran bastante o muy amplios. Si comparamos este dato con el hecho de que solo el 7 % de los encuestados indicaron que sus organizaciones no contaban con ningún tipo de programa o procedimiento de gestión integrada de riesgos, queda claro que la gestión de riesgos es una prioridad en las organizaciones actuales.

Cambios globales y riesgo operativo

El cambio climático ha convertido los fenómenos que antes se daban una vez en la vida en sucesos habituales. Se prevé que algunas regiones sufran inundaciones que antes se producían cada 100 años casi cada año (1). En el verano de 2021, el noroeste del Pacífico de América del Norte —una región con un clima tan templado que la mayoría de la gente no tiene aire acondicionado— registró temperaturas que superaron los 120 grados Fahrenheit. Las perturbaciones meteorológicas, antes impensables, son ahora habituales y provocan interrupciones incontroladas. Las inundaciones catastróficas que arrasan centros industriales, las olas de calor que derriten las líneas eléctricas y las carreteras, y las tormentas de hielo que congelan las tuberías de gas tienen el poder de sumir a las cadenas de suministro en el caos. Incluso una organización que recurra a múltiples proveedores para garantizar la resiliencia operativa se verá en apuros si todos ellos sufren interrupciones al mismo tiempo durante una catástrofe global.

La sofisticada guerra cibernética respaldada por Estados ha provocado perturbaciones en un número cada vez mayor de organizaciones. Los ataques a SolarWinds de 2020 (2), en los que unos hackers rusos comprometieron las redes de más de 18 000 organizaciones, son solo un ejemplo. En este caso, el objetivo parece haber sido las redes del Gobierno de Estados Unidos, pero, dado que el ataque consistió en piratear el servidor de actualizaciones de software para todos los usuarios de la plataforma SolarWinds Orion, también se vieron afectadas muchas redes no gubernamentales.

Al inicio de la pandemia de COVID-19, la escasez de mascarillas N95 puso de manifiesto los riesgos de un entorno empresarial internacional e interconectado. Ante la escasa información sobre qué tipo de medidas preventivas podían limitar la propagación del virus, se demostró que las mascarillas N95 eran eficaces para reducir la transmisión. A las compras motivadas por el pánico, que casi agotaron las existencias de mascarillas, se sumó el cierre de las fronteras internacionales, ya que la pulpa de madera de grado médico utilizada para su fabricación se producía en Canadá (3). Cualquier organización que dependiera de las interacciones presenciales para alcanzar sus objetivos operativos se vio obligada a elegir entre detener sus actividades, continuar operando poniendo en riesgo a su personal o tener que pagar precios exorbitantes por unas mascarillas cada vez más escasas. Las organizaciones que carecían de un marco establecido para comparar rápidamente y tomar decisiones sobre los riesgos operativos, de cumplimiento normativo y financieros se vieron muy afectadas.

Las organizaciones deben planificar y hacer frente de forma sistemática a riesgos que las generaciones anteriores habrían considerado imposibles. Por eso recomendamos que las organizaciones gestionen el riesgo coordinando los esfuerzos entre las distintas áreas de la organización, como la resiliencia, la auditoría, el cumplimiento normativo, las tecnologías de la información y el riesgo operativo. En lugar de dar por sentado que cualquier eventualidad se producirá de forma aislada y deberá abordarse por separado, las organizaciones modernas pronto se darán cuenta de que pueden producirse múltiples perturbaciones de forma simultánea.

La resiliencia operativa es el principal factor motivador

Recomendamos a las organizaciones que aborden los ámbitos de riesgo de forma integral, relacionando los riesgos observados en las operaciones diarias con las implicaciones de dichos eventos para la estrategia empresarial. Uno de cada cinco encuestados en la encuesta «RSA Digital Risk» de 2020 afirmó que, en los próximos dos años, dará prioridad a la alineación entre la resiliencia empresarial y los enfoques de gestión de riesgos corporativos. No basta con una cultura organizativa que se base en procesos y procedimientos para garantizar la resiliencia operativa. Los riesgos globales no siempre pueden gestionarse con los mismos procesos que funcionan para los riesgos internos o incluso para los de los proveedores. Descubre cómo no solo responder a los riesgos globales fuera de tu empresa, sino también cómo convertir el riesgo en una ventaja en nuestro informe «El estado de la gestión integrada de riesgos».

(1) https://www.nature.com/articles/s41467-019-11755-z

(2) https://www.businessinsider.com/solarwinds-hack-explained-government-agencies-cyber-security-2020-12

(3) https://www.theglobeandmail.com/canada/article-vancouver-island-pulp-mill-supplies-materials-for-medical-protective/